martes, 20 de noviembre de 2018

Historia de la extracción dentaria en Grecia


1. Introducción

Una de las cosas que más eché de menos durante la carrera universitaria es poder adentrarme en la microhistoria. Por eso, ahora que ya he terminado quisiera adentrarme en la historia de las cosas que nos rodean: costumbres, frases, objetos, alimentos, etc.

Hoy hablaremos de la historia de la odontología y de cómo ha estado presente en la cultura griega.
2. Leyendas
Grecia es la cuna de muchos de los conceptos con los que hoy vivimos. Es la cuna de la democracia, de la filosofía y también de la medicina. Además, es el lugar donde pasamos del mito a la explicación racional de los acontecimientos, lo que desembocó en el nacimiento de la historia gracias a personalidades como por ejemplo Heródoto.
Por descontado también encontramos una extensa mitología así que antes de hablar de lo “racional” vamos a explorar las leyendas griegas en torno a la odontología con dos ejemplos.
2.1 Los descendientes de Apolo
De la unión del dios Apolo (dios conocido por ser el dios de las artes, del arco y la flecha aunque también era el dios de la muerte súbita, de las plagas y enfermedades además de ser el dios de la curación y de la protección contra las fuerzas malignas, dios de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón) con la ninfa Coronis nació Asclepio a quien se le atribuye la invención de la sonda y los vendajes.
Asclepio II, su sucesor, ideó la sangría y Asclepio III es considerado el iniciador de las extracciones dentarias e inventor de la "odontagra". El mismísimo Homero le hizo intervenir en la guerra de Troya junto a sus hijos Podalirio y Macaón.
2.2 La leyenda de Cadmus
Cadmus peleando contra el dragón
En la historia de Grecia podemos encontrar otro héroe que rivaliza con Asclepio en popularidad. Se trata de Cadmus, fundador de Tebas.

Cadmus, aconsejado por el oráculo de Delfos, atraviesa el Bósfaro siguiendo los pasos de una ternera. Donde esta se detiene decide fundar la ciudad de Tebas, pero antes ofrece en sacrificio el animal a Atenea, su protectora.

Para la ceremonia necesita agua lustral y envía a varios guerreros a buscarla a la fuente Areia. Allí moraba un dragón, hijo de Ares (Marte), que acabó con la pequeña tropa. Cadmus se propone vengarles y ataca al dragón. La pelea es dramática hasta que la bestia cae abatida por la lanza del Tirio.

Aquello era un sacrilegio pues se trataba (aunque le olía el mal aliento) de un hijo de un dios. Por eso Palas Atenea aconseja a Cadmus que arranque los dientes al dragón y los siembre en la tierra.
De ellos nacen numerosos guerreros que se matan entre sí. Con los supervivientes el fenicio funda la ciudad de Tebas y ya perdonado se casa con Harmonie, hija de Afrodita y Marte.

Así pues, Cadmus, aunque fuera a una sierpe alada, le desarraigó los dientes como un verdadero experto en la materia.

3. La primera ilustración de una extracción dentaria
En 1830 se encontró, en un túmulo funerario de una mujer de Crimea, un vaso de electrum (mezcla de oro y plata) con una altura de 13 cm y un peso de 328 gramos. Data del siglo IV d.C. y posiblemente fue hecho por un griego o por un escita helenizado de alguna ciudad del mar Negro.
El vaso, con una base, una panza y un cuello rematado con un anillo o boca, cuenta con una representación de siete personajes cuya indumentaria es escita. Uno de ellos tensa un arco rodilla en tierra pero lo que más nos interesa es el último grupo. 
En él vemos dos guerreros, uno de los cuales mete su mano en la boca del otro, con la intención de extraerle un diente. El paciente tiene la cara crispada por el dolor e intenta sujetar el brazo del cirujano, quien a su vez le sujeta con la mano izquierda la cabeza para que no se mueva. Ambos están arrodillados y el operador actúa de frente.
4. Instrumental
Los médicos griegos eran además “quirurgos”, es decir, cirujanos que curaban con las manos cosas como fracturas o dislocaciones, e incluso operaban tumores, extraían flechas y se atrevían con
Odontagra
problemas oculares.
En tiempos de Hipócrates, uno de los médicos más famosos nacido en la isla jónica de Kos, las extracciones dentarias debían ser muy frecuentes ya que él mismo, en su obra De Medicina, comenta lo siguiente:
“Tales son los instrumentos necesarios en el gabinete de un médico y al mantenimiento de los cuales el discípulo debe dedicarse. En cuanto a los instrumentos para arrancar los dientes (odontagra) y para asir la campanilla, el primero a mano puede servir, pues manifiestamente su empleo es muy simple.”

No obstante, aunque el manejo de la odontagra fuera sencillo, no quiere decir que se aconsejara usarlo así como así ya que se consideraba que arrancar dichos órganos era una maniobra sumamente peligrosa.
Diocles de Carystos que vivió en el siglo IV a.C., discípulo de Aristóteles y descubridor del uréter y los ovarios, dejó dicho en uno de los Fragmentos de su obra, que ha llegado hasta nosotros, que no se debían extraer los dientes con instrumentos, sino movilizarlos con una composición de azafrán y goma arábiga, que luego permitiera sacarlos con los dedos. Podríamos decir que esto marcó el principio de los procedimientos medicamentosos.
Será Aristóteles quien haga la primera explicación del mecanismo de actuación del fórceps dental. Lo que sucede, según él, es que en realidad el fórceps está formado por dos ramas que funcionan en sentido opuesto y cuyo punto de unión sirve al mismo tiempo de punto de apoyo.
5. Conclusión
Muchas de las cosas que hoy en día nos acompañan tienen una historia que se remonta a miles de años atrás. Descubrir estas cosas forma parte de la maravilla del oficio del historiador.
En el caso de la extracción dentaria ya hemos visto como médicos y personalidades de la talla de Aristóteles prestaron atención a esta parte de la anatomía humana y vieron los problemas que podía acarrear tanto los dientes en mal estado como intervenir de forma errónea ya que muchos incluso morían.
6. Bibliografía
GONZÁLEZ IGLESIAS, Julio, Historia de la extracción dentaria, Inibsa Laboratorios, 2007.







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